Una milonga de su autoría, nos recuerda su visita a nuestro distrito allá por 2015, cuando el espacio La Casa Claypole lo recibió para nutrirnos de su talento musical y canciones. Y para reconfirmar que Viglietti es un trovador necesario, vigente, con toda una mística en el arte de decir. Hoy nos falta físicamente pero está presente en cada estrofa y su voz inigualable.